El problema
Si vendes a negocios locales ya sabes cómo va: o dedicas las mañanas a llamar —y entonces no estás entregando— o contratas a alguien que llame, y en tres meses se va. La alternativa que todo el mundo prueba es comprar una base de datos.
Y ahí está el problema real: una lista comprada es un fichero, no un embudo. Trae nombres y teléfonos, la mitad desactualizados, sin saber quién tiene web, quién no coge el teléfono ni por dónde entrarle. Empiezas exactamente donde empezabas, solo que ahora con 3.000 filas de Excel abiertas.
Esto no es una lista. Es la máquina entera, funcionando, apuntada a tu mercado.
Qué recibes
Todos los negocios de tu gremio en tu zona, con teléfono, web, valoración y quién no tiene web —que son los que más fácil se cierran.
Google Maps no da correos. Se entra en la web de cada negocio y se saca el bueno. Sale en algo más de la mitad, y son reales, no adivinados.
Correo con calentamiento de dominio, WhatsApp desde número propio y la lista de llamadas priorizada. Cada mensaje escrito para ese gremio.
En cuanto un negocio contesta te llega el aviso con su teléfono delante, y aparece arriba del todo en el panel. Tú solo cierras.
La diferencia
Esta es la parte que no tiene nadie más. Antes de escribirle, la máquina le monta al negocio una demo funcionando con sus datos: su nombre, su ficha, su tipo de negocio. Le llega un enlace y puede hablar con ella como si fuera un cliente suyo.
No es un folleto ni un vídeo. Es el producto funcionando para él, antes de que haya dicho que sí y antes de que nadie le haya llamado. Esa es la razón por la que contestan.
Y el mensaje va escrito por gremio, no por plantilla. Al taller se le habla de estar debajo de un coche cuando suena el teléfono. A la óptica, de estar graduando. Al veterinario, de las urgencias del fin de semana. Ocho oficios, ocho formas de perder dinero, ocho mensajes.
Cómo va
Una llamada de veinte minutos. Dónde vendes, a qué oficio y qué ofreces. Nada más.
La máquina barre esa zona y saca todos los negocios del gremio con sus datos. Una ciudad entera tarda menos de una hora.
Se entra en cada web a por el correo, se puntúa cada negocio por lo que le falta, y se monta la demo personalizada de cada uno.
Los envíos suben poco a poco durante las primeras semanas. Un dominio nuevo que suelta doscientos correos el primer día acaba en la carpeta de spam y se lleva por delante la campaña entera.
Te llega el aviso con el teléfono del negocio y lo que ha dicho. La conversación la cierras tú, que es tu trabajo y para eso eres bueno.
Precio
Abrir tu ciudad y tu gremio, sacar los correos, calentar el dominio, dar de alta el número y montar la demo de cada negocio. Se paga una vez.
Operarla: los envíos, los seguimientos, las respuestas y el mantenimiento. Sin permanencia, se avisa con treinta días.
Prefiero decirlo aquí que en la llamada.
Lo que siempre preguntan
Puedes. Son unas cuantas piezas: el barrido del mapa, el rastreador de correos, el envío con calentamiento, el vigilante del buzón, el número de WhatsApp con su cadencia, el panel y los mensajes por oficio. Cada una funciona; el trabajo está en que funcionen juntas sin que se te queme un dominio o un número por el camino. Si tienes esos meses, móntalo.
Se contacta a negocios en su papel profesional, con la salida clara en el primer mensaje, y a quien dice que no se le deja en paz y no vuelve a entrar nunca. No se compran ni se venden bases de datos de personas, que es justo la parte por la que multan. Y los datos que se usan son los que el propio negocio publica para que le llamen.
En cualquiera con negocios en Google Maps. Abrir una ciudad nueva es un comando y menos de una hora, así que la pregunta no es si se puede, es cuál eliges primero.
Me dices tu ciudad y tu gremio y te enseño la máquina abriendo ese mercado en directo, con los negocios reales que hay ahí. Si al terminar no lo ves, no pasa nada.
Escríbeme y lo vemos
local2digital · Automatizaciones para negocios locales
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